Cine negro y novela negra
¿Cuál vino antes?

 

La filiación entre “cine negro” y “novela negra” esconde la clásica disyuntiva del huevo o la gallina. Como esa paradoja no tiene solución, veamos algunos “hechos y números” relevantes. El llamado “cine negro” es el que se produjo en Hollywood entre los años 30 y 50, y puede decirse que es ante todo un conjunto de películas sobre gángsters, detectives privados y agentes de policía. Un cine en blanco y negro, moralista en los contenidos (aunque fue ganando ambigüedad) y expresionista en el estilo. Basándose en relatos y personajes de los pulp (narraciones populares de bajo precio), logró un fenomenal éxito de público, cosa que encantó a los productores.

Vino luego el éxito artístico, en Francia primero. En particular, el cine de detectives de los años 40. Los inteligentes críticos quisieron saber de los escritores que había detrás, a los cuales tradujeron, publicaron y hasta importaron. Nació así un apelativo, el “roman noir” (novela negra), que es el que se utiliza hasta hoy. Los franceses apreciaron a Woolrich, Himes, Hammett, Cain y los otros, bastante más que los propios gringos. Tanto disfrutaron los franceses, que un movimiento cinematográfico, la “nouvelle vague” (nueva ola) se dedicó a hacer “cine negro” de autor, con carácter experimental, en los años 60, adaptando de manera impertinente y más bien intelectual, a Goodis, Thompson, Williams y los mencionados. Estos realizadores se llamaron Truffaut, Godard, Chabrol, Clouzot, Melville...

El tema da para más, pero he allí dos momentos claves de lo “negro” en cine y narrativa.

Bartolomé Leal
“A tiro limpio” No.1, 15 de agosto 2009

Patrick Dewaere en Série Noire (1979) de Alain Corneau, basada en A Hell of a Woman de Jim Thompson.

 
     
     
 
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