JAMES, P.D. (1920). La actual baronesa de Holland Park, con butaca en la Cámara de los Lores, es una grande entre las grandes de la narrativa inglesa de misterio. Nació en Oxford. Se arrancó del colegio a los 16 años. Fue asistente de producciones teatrales, enfermera, administradora en un asilo mental y empleada del departamento de justicia. Un impulso criminal (1963), Muertes poco naturales (1967), Mortaja para un ruiseñor (1971), La torre negra (1975), La muerte de un experto (1977), La calavera bajo la piel (1982), Sabor a Muerte (1986), se cuentan entre los títulos clásicos del género. Su personaje más conocido es el emotivo y culto inspector Adam Dalgliesh, aunque también creó una protagonista mujer, la simpática Cordelia Gray. P.D. James siguió publicando sus obras en las décadas siguientes, para regocijo de sus seguidores. Es una escritora lenta, preocupada de la estructura de sus relatos, cuidadosa en sus descripciones, como que sus influencias reconocidas fueron Jane Austen y Dickens.

KEMELMAN, Harry (1908-1996). Conocido desde hace tiempo en lengua española gracias a “Nueve millas bajo la lluvia”, un relato inolvidable presentado por Borges y Bioy Casares en su antología Los mejores cuentos policiales, obtuvo con Crimen en la sinagoga, su primera novela, el premio Edgar Allan Poe. Su protagonista fijo, David Small, (rabino, casado y con hijos en inquietante aumento) muestra a través de sus novelas la particular forma de vida de los judíos americanos. Kemelman hace buen uso de los días de la semana, como puede verse por sus obras: El rabino tuvo hambre el sábado (1966), El rabino se quedó en casa el domingo (1969), El martes el rabino se enfureció (1972), etc.

KNOX, Ronald (1888-1957). Este cura católico inglés (ex anglicano convertido) e hijo del Obispo de Manchester, fue capellán de Oxford. En los años 40 tradujo la Vulgata (Biblia en latín) al inglés, una versión altamente elogiada. Es autor de numerosos libros piadosos, incluida su autobiografía, titulada Eneida Espiritual. Le gustaba expresar que su oráculo era Chesterton. Autor de novelas y cuentos de misterio más bien olvidadas, sus influencias principales, además del creador del padre Brown, fueron Dorothy Sayers y R. Austin Freeman. Escribió también pastiches de Sherlock Holmes, siempre bajo la mirada severa de sus superiores que lo consideraban una frivolidad. Pero lo que inmortalizó al padre Knox son sus célebres reglas de escritura de la novela policial, un decálogo si no demasiado válido, al menos divertido, aparecido en una antología de los mejores cuentos de detectives que publicó en 1928. A recordar el precepto III: “No se permite más que un cuarto o pasaje secreto”; el V: “Ningún chino debe figurar en el relato”; el VI: “El detective no debe ser él mismo el criminal”; y el X: “Hermanos mellizos o dobles no deben aparecer a menos que se justifique”.

LATIMER, Jonathan (1905-1983). Este autor norteamericano de la corriente dura, nacido y criado en Chicago, es el creador de la saga de Bill Crane, un detective privado serie B, alcohólico e irresponsable. Latimer fue un destacado guionista de cine, sobre todo de seriales: Charlie Chan, Perry Mason y Markham. Como periodista tuvo el dudoso privilegio de alternar con Al Capone. Después de servir en la segunda guerra mundial, se hizo amigo de Raymond Chandler. Sus obras más notables son Gardenias rojas (1936) y Las viñas de Salomón (1939). Esta última es una sórdida novela acerca de las sectas cristianas, en la línea de La maldición de los Dain de Hammett, y que estuvo virtualmente prohibida en Estados Unidos. Latimer cultivó un estilo paródico de la serie negra, volviendo comedia sus temas y clichés. También publicó con el seudónimo de Peter Coffin.

 


 

 
A B C D E F G H I J K L M N O P Q R S T U V W X Y Z
 
 
           
página anterior  
INICIO
  página siguiente