BUCHAN, John (1875-194O). Injustamente olvidado, este destacado diplomático escocés que fue cónsul en Sudáfrica y llegó a Gobernador del Canadá, es uno de los fundadores del género de espionaje, sobre todo con su novela Los treinta nueve escalones (1915), pero también con La central de energía (1913) y El hombre del abrigo verde (1916), obras plagadas de claves y de personajes reales transpuestos. En cualquier caso, por el predominio de la aventura y la acción, su obra prefigura más a Ian Fleming y su James Bond, que a los espías trágicos de Eric Ambler o Len Deighton.
BURNETT, W.R. (1899-1982). Este norteamericano de Ohio es una de las figuras mayores de la literatura de gangsters. Instalado en Chicago, publica en 1929 El pequeño César, que narra la dramática vida de un inmigrante italiano convertido en capo de la mafia. Siguen, entre otras obras, Alta Sierra (1940), Nadie vive eternamente (1943), Romelle (1946) y La jungla de asfalto (1949), primera parte de una trilogía sobre la corrupción en las altas esferas. Poco antes de su muerte, Burnett retornó al Chicago de los años 20 en Good-bye Chicago (1981), cerrando un inspirado y monumental ciclo testimonial sobre la historia oculta de su país.
BURT, Michael (1900). Según Borges y Bioy Casares, este autor es inglés, católico y lector de Chesterton. Sirvió en el ejército en la India colonial y ha ejercido el periodismo. No hay más datos. En todo caso, su trilogía con las andanzas del novelista Roger Poynings, compuesta por El caso de la joven alocada (1946) El caso de las trompetas celestiales (1947), y El caso del jesuita risueño (1948) se cuenta entre los más conspicuos y logrados ejemplos de la corriente fantástica, o más precisamente demoníaca, de la historia del género policial.
BUSTOS DOMECQ, H. Seudónimo de Jorge Luis Borges (1899-1986) y Adolfo Bioy Casares (1914), utilizado para una serie de relatos de deducción detectivesca: Seis problemas para don Isidro Parodi (1942). Ambos escritores argentinos fueron creadores de colecciones, antologistas, traductores y estudiosos del género policial, que influenció también sus obras individuales. El cuento de Borges Jardín de los senderos que se bifurcan ganó en 1948 un premio en los concursos convocados por Ellery Queen. Bioy Casares publicó una novela policial a dúo con Sivina Ocampo, titulada Los que aman, odian (1946).
CAIN, James M. (1892-1977). Nació en Maryland y fracasó como cantante de ópera, periodista, guionista de cine, marido y empresario; hasta que logra publicar su primera novela y alcanzar el éxito con El cartero llama dos veces (1934). Se suceden obras fulgurantes: Pacto de sangre (1936), Serenata (1937), Mildred Pierce (1941) El simulacro del amor (1942), Carrera en do mayor (1943), El estafador (1943), Mujer perversa (1947). La pasión erótica, la violencia y un lenguaje desenfadado, caracterizan a una obra situada entre lo más auténtico de la novela negra. Una obra sin detectives, facinerosos ni policías, sólo con gente común enfrentada a destinos implacables.
CARR, John Dickson (19O6-1977). Nacido en Pennsylvania, es el maestro indiscutido del enigma en espacio cerrado, que adoba con un toque fantástico e irracional que es su marca de fábrica. Aunque norteamericano, sus obras están ambientadas en Londres o París, protagonizadas por el Dr. Gideon Fell o el juez Bencolin. También utilizó el seudónimo de Carter Dickson para el personaje de sir Henry Merrivale. Entre sus 75 novelas cabe mencionar: La cámara ardiente (1937), El castillo de la calavera, El crimen de las figuras de seda, Los crímenes del unicornio, Los crímenes de la viuda roja y El señor de las hechicerías (1965). Se puede decir que éstas son las excelentes. Las demás son sólo muy buenas.
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