VAN DE WETERING, Janwillem (1931). Maestro holandés de la narrativa negra, nació en Rotterdam. Reside en Estados Unidos, en las costas de Maine, donde ocurren algunas de sus novelas. Pero la gran mayoría tiene por escenario la ciudad de Amsterdam. Joven traumatizado por la guerra, se casa con una actriz y deambula física y espiritualmente por el mundo, se descasa, estudia el budismo zen en un monasterio japonés, pasa una temporada en Colombia y Perú, donde se vuelve a casar y desemboca en Australia, viaja y recibe la influencia del maestro del policial etnológico, Arthur Upfield. Tras un interludio como empresario fracasado, más algún traspiés con la ley, se hace policía y empieza su serie de narraciones sobre los patrulleros de Amsterdam. A mencionar: Arrastrado por el viento (1976), Víctima sin rostro (1977), Muerte en el dique (1978) y un largo etcétera de obras protagonizadas por los detectives Grijpstra y de Gier.

VAN DINE, S.S. (1888-1939). Seudónimo de Willard Huntington Wright, un crítico de arte de Virginia. Durante una larga enfermedad se dedica, por prescripción médica, a leer novelas policiales. Resultado: cambia de nombre y publica su primera obra, El caso Benson (1926), inspirada en un hecho real, dando a luz a su detective, Philo Vance, aristócrata y experto en arqueología. De entre sus 12 exitosas novelas, hay que leer, al menos: Los crímenes del obispo (1929), El escarabajo sagrado (1930), El dragón del estanque (1933) y El caso Rexon (1939), que clausura la serie. Van Dine fue autor de unas discutidas "reglas" de la novela policial.

VAN GULIK, Robert (191O-1967). Reputado sinólogo holandés que decidió un día volcar sus conocimientos a la escritura de relatos policíacos, recreando las hazañas de un personaje histórico, el juez Ti, que vivió entre los años 630 a 700. Este sabio chino fue famoso por sus investigaciones de casos criminales. El monasterio encantado (1962), La perla del emperador (1963) y El jarrón chino (1965), se cuentan entre las atractivas recopilaciones con los casos del venerado jurisconsulto. En aquélla época, anota Van Gulik en alguno de los sabrosos epílogos de sus novelas, los chinos no usaban coleta ni fumaban tabaco ni opio.

WAMBAUGH, Joseph (1937) Ex-miembro por largo tiempo de la policía de Los Angeles, se ha especializado en escribir sobre los procedimientos del gremio. Los nuevos centuriones (1970), El caballero azul (1972), El campo de cebollas (1973), Los chicos del coro (1975), se han erigido en sendos best-sellers y siguen demandados por los aficionados a las hazañas de los hombres de uniforme.

WESTLAKE, Donald (1933). Neoyorquino emigrado a Albany, se inició en la novela negra dura con Los mercenarios (1960), línea que continuaría en una serie firmada con el seudónimo de Richard Stark, protagonizada por Parker, un delincuente contra el mundo. Títulos: A quemarropa, El golpe, Las estatuas dolientes. Pero la onda más fructífera en Westlake ha sido el humor, desarrollado en novelas como El fugitivo (1965), El muerto sin descanso (1966), Policías y ladrones (1972). La sátira del género negro, incluída la autoparodia, el escepticismo frente a la legalidad, un radicalismo integral, son característicos de este solitario anarquista de la literatura policíaca.

WILLIAMS, Charles (1909-1975). Este escritor de Texas trabajó muchos años en la marina mercante, lo que lo llevó a vivir en su propio barco, donde se suicidó. El tema marítimo está en algunos de sus mejores libros: El arrecife del escorpión (1955) y Por mortaja una vela (1961). La sicología criminal fue otras de sus obsesiones en Infierno sin fuego (1953) y La red de la muerte (1954). También incursionó en la corrupción y brutalidad policíacas en Marcada por la sospecha (1959) y La larga noche del sábado, también titulada Vivamente en domingo (1962). Todas sólidas novelas negras, angustiantes, de controlado suspenso y trepidante desarrollo.

 

 
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