

OPINIONES DE LA CRITICA SOBRE
¡Mataron al Don Juan deCachagua!
"Mataron al Don Juan de Cachagua es la segunda novela publicada por Mauro
Yberra... Está protagonizada por por los hermanos Jorge y Juan Menie,
los que junto a Angel Pedreros, investigan la muerte de un Don Juan criollo,
aficionado a seducir a las mujeres que veranean o viven en el balneario de
Cachagua. La novela destaca por los acertados diálogos de los protagonistas
-siempre ingeniosos y humorísticos- y por una interesante recreación
de la situación política chilena, en los días previos
al golpe militar de 1973. La novela concluye el mismo 11 de septiembre, en
el momento en que uno de los protagonistas emprende un incierta fuga desde
el país sobre el cual ya han caído las primeras sombras que
lo cubrirán por casi dos décadas. En una atmósfera donde
la violencia se desarrolla soterrada, anunciando la brutalidad que sobrevendrá,
los investigadores exploran las personalidades de un grupo de mujeres, aparentemente
interesadas en vengarse de los abandonos del Don Juan de Cachagua".
Ramón Díaz Eterovic, Revista Punto Final
"El arranque del misterio en esta novela es -en el contexto del humor
negro chileno- hilarante: el Tatán Meriño, "un conspicuo
seductor de extrema derecha", es encontrado en calidad de fiambre en
la playa de Cachagua. Sobre su cuerpo desnudo se han practicado horribles
mutilaciones, pero también hay "huellas de besos" sobre su
piel. El nombre del occiso es Juan Sebastián Meriño de la Tierra
y, según nos informa el narrador, el gigoló era hijo de un terrateniente
de Catapilco, entre cuyas nativas hizo sus primeras armas como destructor
de corazones y desflorador profesional. No obstante haber fracasado en el
nebuloso universo de la instrucción secundaria, el tal Meriño
no le hacía asco a la literatura y manifestaba cierta debilidad por
Rayuela. ¿Qué circunstancias se confabularon para terminar con
una vida semejante, consagrada al arte de amar? Los encargados de averiguar
la verdad son -en la novela- un par de hermanos detectives y la entregan obsequiosamente
al lector".
Roberto Merino, Diario El Metropolitano