durante nuestros conversaciones peripatéticas, se nos ocurrió hacerlos personajes de una narración policial. Así nació La que murió en Papudo, nuestra primera novela.
Un ejemplo extraordinario de escritura a dúo es el de Ellery Queen, el seudónimo de dos primos hermanos nacidos en 1905. Manny y Danny, que eran además un par de modestos judíos de Brooklyn muy parecidos físicamente, no sólo fueron los grandes maestros de la narrativa de enigma norteamericana en la época de oro, sino que también fundaron una revista que todavía existe, inventaron una serie de concursos y premios en que participaron los mejores escritores de la época. Borges ganó uno de esos premios en 1947 con El jardín de senderos que se bifurcan. Generosos campeones del género, produjeron antologías, promovieron a autores nuevos (incluidos los de la corriente narrativa negra), editaron a cuanto escritor consideraron valioso, teorizaron sobre el género, polemizaron con Chandler, e hicieron negocio con su marca de fábrica.
Con el seudónimo de Ellery Queen crearon un personaje, el joven del mismo nombre que, con ayuda de sus capacidades deductivas, ayuda a su padre el inspector Richard Queen a resolver crímenes y misterios con alambicados procedimientos. Sus primeras obras siguieron el modelo de Philo Vance, el detective creado por S.S. Van Dine, pero el personaje evolucionó desde una actitud pedante como su antecedente, a una postura más acorde con las nuevas tendencias del género, donde la acción era lo más relevante. También utilizaron el seudónimo de Barnaby Ross, con el que escribieron narraciones donde el protagonista es el actor shakesperiano Drury Lane. Para la anécdota, a la muerte de Manny en 1971, Danny dejó de escribir. Sin embargo, salió una última novela firmada Ellery Queen con el título de “El jugador del otro lado”, considerada por muchos críticos como una de sus obras maestras. Tanto así que el británico H.F.R. Keating la incluyó en una lista de las 100 mejores novelas policiales de todos los tiempos. Pero había un misterio tras este libro. Cuenta Keating que recibió una carta de un editor informándole que la obra era un pastiche. En efecto, sobre la base de un argumento del propio Danny, el notable escritor de ciencia-ficción Theodore Sturgeon (Más que humano, Los cristales soñadores), había desarrollado un libro tan excelente como el mejor Queen, que bien merecía ser antologado. Queda para los estudiosos del género definir si esto resuelve el misterio de la forma de escribir a dúo de Danny y Manny.
Otro notable autor que en realidad es dos es Patrick Quentin, conocido sobre todo por su serie de los “Enigmas…”, que salieron en la colección El Séptimo Círculo de narrativa policial que dirigieron Borges y Bioy Casares. Los norteamericanos Hugh Wheeler y Richard Webb firmaron sus obras como Patrick Quentin, pero también publicaron como Quentin Patrick y Jonathan Stagge en otras series de novelas. Aunque algunas fueron escritas sólo por Wheeler, y a su muerte, Webb se asoció sucesivamente con dos damas para seguir produciendo con el mismo seudónimo. No podemos dejar de mencionar que Mauro Yberra está dispuesto a reemplazar cualquier mitad suya por alguna dama talentosa y bella.
     
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