

Sergio Gómez. En su novela "El labio Inferior" situada en Vertiente Baquedano, un pueblo próximo a Santiago, que se prepara para recibir la visita del Papa y el inicio de la beatificación de una supuesta santa del lugar, hace nacer a su personaje, el periodista Plinio Jáuregui, quien reaparecerá en La mujer del policía (2000). Gómez defiende a la narrativa policial porque le permite “un contacto claro, inmediato, con el afán básico de la literatura que es desarrollar una historia. No hay otro género que se preste tan bien para el acto de contar”. Ha incursionado también en la novela policíaca juvenil.
Bartolomé Leal. Sus obras están ambientadas en los distintos países donde el autor ha pasado parte de su vida. En Linchamiento de negro (1994), el detective Tim Tutts, un mulato adicto a la novela policial, maneja una agencia de detectives en la inverosimilitud de la nueva, aunque no por eso menos crapulosa, estructura urbana africana, donde el tribalismo y la brujería conviven con la intriga religiosa y extrañas gastronomías. Un cuento suyo forma parte de Crímenes criollos (1994), antología del relato policial chileno de Ramón Díaz Eterovic. Bartolomé Leal ha publicado también Morir en La Paz (2003), ambientada en Bolivia y finalista del Primer Premio Novela Negra de la Semana Negra de Gijón.
José Román. Crítico y guionista de cine, ha volcado su pasión por el género con la que es tal vez la más ortodoxa novela negra chilena, El espejo de tres caras (1996), con mucho de Hammett y Cain, y algo de Jim Thompson, donde la visión sobre un mundo podrido no tiene nada de complaciente ni redentora, como el cine negro que es su inspiración mayor. Román ha hecho la hazaña de pergeñar un texto bellamente escrito, sin concesiones a la entretención o la moda, una muestra de la potencialidad y vigencia del género como gran arte. Se espera con expectación su próxima obra.
Luis Sepúlveda. Este autor, tan chileno como el mejor del centro, ha sido entusiastamente alabado, editado y traducido el exterior; aunque (milagro de la envidia y el chaqueteo) sólo ha recibido desprecio por parte de la crítica local. Sepúlveda ha realizado hasta la fecha cuatro incursiones en el género policíaco, con Nombre de Torero (1994) y Diario de un killer sentimental (1998), más las novelas cortas Yacaré y Hot Line (2002), donde aparece el detective de origen mapuche George Washigton Caucamán. En la fascinante Nombre de torero presenta a